La labradorita, nombrado así el mineral, por haber sido descubierto en Labrador, Canadá.
Su sistema es tríclinico y brillo vítreo. Cautiva por su belleza única, gracias a una propiedad llamada labradorescencia. Este efecto óptico, conocido como “Efecto Schiller”, se produce por la estructura interna de la piedra y hace que, cuando la luz incide sobre su superficie, se reflejen diferentes colores. Los tonos más comunes son verde, azul y amarillo.
Debido a la propiedad de labradorescencia, comúnmente es utilizado para elaborar piezas decorativas y joyería.

