El oro recibe su nombre del latín “aurum” que significa “brillante amanecer”, la relación que tiene con el Sol es evidente, por su color y brillo, convirtiéndolo en uno de los elementos más apreciados por su belleza y más codiciado por su precio; pero son sus características físicas y químicas las que lo convierten en un mineral sorprendente.
Se presenta como elemento nativo que no se mancha ni se oxida o como aleación, siendo de color amarillo claro con la plata (electrum) y el platino (oro platinado), anaranjado con el cobre (cuproaurita), negro con el bismuto (maldonita) y amarillo intenso cuando está muy puro. El oro de mayor calidad que se ha descrito, es la forma llamada “oro esponja” en Australia occidental, con 99.91% de oro y 0.09 % de plata.
El oro es muy dúctil por lo que se pueden elaborar alambres muy finos y al ser un gran conductor de la electricidad es utilizado en la fabricación de aparatos científicos y eléctricos, computadoras y celulares. Al poseer la capacidad de soportar altas temperaturas se utiliza en los compresores que sirven para enfriar las turbinas de los aviones.


